Para el hincha, casi tan importante como un gol. El partido contra Rosario Central dejó conclusiones positivas como el desempeño de la parcialidad visitante.

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En mi experiencia personal he vivido cientos de partidos con vivencias diferentes con respecto a el aliento, generalmente más que positivas, pero lo ocurrido el jueves marca un antes y un después para varios hinchas de un equipo que hace 10 años no jugaba la Copa.

El día comenzó intenso, desde que se agruparon los primeros ómnibus en el Parque Alem se empezaron a sentir cánticos a los que la ciudad de Rosario no está habituada. Con el paso de las horas miles de personas se reunieron a la fiesta, y al rededor de las 16.30 comenzamos nuestra travesía hacia el estadio. Para variar, mal organizado, los hinchas estuvieron amontonados durante un buen tiempo, mientras la fila de 3000 personas avanzaba tremendamente lento.

La ansiedad ya se sentía, el ambiente era otro, en la parcialidad tricolor se podía ver ese espíritu que representa estar en el exterior, representando a tu cuadro, previo a un partido de Copa Libertadores.

Niños, jóvenes, adultos y gente mayor viviendo intensamente los momentos previos al comienzo del choque, ese no iba a ser un día más.

Con todo el esfuerzo que representa pagarse un viaje al exterior, pedir días de licencia, o dejar otras responsabilidades de lado, 3000 hinchas tricolores se hicieron presentes, no sólo en número, sino que en aliento. En los minutos previos el colorido era impresionante, globos rojos, azules y blancos que se mezclaban con banderas de palo, fueron la carta presentación de una hinchada cuya garganta jamás desentonó. Faltando minutos para empezar el partido bajaba de la bandeja superior ubicada sobre el tablero, un sonido ensordecedor al grito de “Hoy te vinimos a ver” y “Bolso, mi buen amigo”. En frente a ellos una parcialidad cuya bandera insignia es “ARRODILLENSE ANTE ESTA HINCHADA”. El correlato más exacto en la realidad de lo que decía la bandera se dio a la inversa de lo que los locales esperaban. Cinco minutos de partido, Nacional cantaba sin parar, “Movete Bolso movete”, la hinchada se potenciaba a sí misma como pocas veces. Cuando uno paraba de cantar, sentía que el de al lado no aflojaba, y esa responsabilidad hizo que nadie parara de alentar más que para respirar. Quince minutos, la gente de Central no lo podían creer, miraban atónitos a la tribuna visitante, dejando de lado ese partido TAN importante que tenían en frente. Estaban frente a un espectáculo a la altura de pocas hinchadas. Veintiún minutos tuvieron que pasar para que la tribuna local se haya sentido en la bandeja ocupada por los albos. Y no duró mucho… “No tengo plata y voy igual” tapó el canto furioso de 40.000 personas, que intentaban empujar a su equipo, pero al mismo tiempo no entendían como “estos uruguayos” estaban en semejante fiesta. El entretiempo fue el momento de silencio del estadio, que se rompió con la salida del equipo locatario, y donde la salida de los jugadores visitantes provocó el volver a despertar de la furioso y contundente aliento.

En este momento me toca situarme a mí en el estadio. Nunca en mi vida ví a gente (y mucho menos argentinos que suelen creerse los mejores) quedar de cara, totalmente sorprendidos, muchos hinchas parecían paralizados viendo a la tribuna de Nacional. Paramos de alentar para comentarnos eso, estábamos frente a un baile como pocos en lo que son los últimos años de Copa Libertadores. Pero el baile era en la tribuna, el baile era en tres colores.

Quiero describir lo que viví ese día jueves, pero es inexplicable. Los muchachos que me rodeaban, los 3000 muchachos eran mis hermanos, y durante más de 90 minutos me emocioné de verlos alentar hasta perder la voz.

Muchas veces hemos dicho “Esto es Nacional”, para cosas buenas, y no tanto, pero más que nunca para varios hinchas de Central les quedará en el recuerdo que “Esto es Nacional” conlleva un aliento y amor incondicional por estos colores.

El jueves, por más que matemáticamente suene erróneo, tres mil personas fueron más que cuarenta mil.

 

Federico López: Síguelo en twitter @cacique9

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